Hace unos años, cuando recorría día tras día las Ramblas barcelonesas hasta la universidad, me encontraba con el rostro somnoliento y apagado de los mendigos. Recuerdo que, algunas veces, sencillamente desviaba la mirada para lo leer los carteles que solían acompañarlos. Algunos, con perspicacia y picardía, me relataban una dramática historia, que era de todo menos propia, y acababan convenciéndome. Recuerdo a un par, en la boca del metro, que me engatusaron con una historia bastante original: resumiendo, les habían robado el pasaporte y necesitaban dinero para volver a su país en tren, pues en avión les resultaba demasiado caro. Meses más tarde, me pararon y me contaron otra laberíntica historia. Qué ingenuidad la mía, pensé.Hoy, años más tarde, he vuelto a caminar por las hermosas Ramblas. Sin embargo, aquella imagen triste y desoladora de entonces nada tiene que ver con la actualidad. Pese al paso del tiempo, los ya más que habituales mimos, con vestimentas mucho más sofisticadas que las de entonces, siguen atrayendo todos los flashes de los turistas, pero no son los únicos. Hoy, un par de mendigos provocaban las carcajadas de muchos. Tenían tres cestitas con tres carteles respectivamente y, a decir verdad, estaban bastante llenas para ser las diez y media de la mañana. En el primer cesto se leía: PARA CERVEZA; en el segundo: PARA WHISKY; y en el tercero: PARA LA RESACA. Sin discreción alguna, ellos se llaman a sí mismos “lazy beggars” y, con el dinero que reúnen, se dedican a beber y a viajar por Europa. Algunos de los presentes que rodeaban el pequeño altar que habían formado decían: “sólo por la originalidad les doy un par de euros”, o “mira, me han hecho reír, así que ¡ale!, les doy lo suelto”.
Pero la modernización de este par de mendigos va mucho más allá. Tanto, que si por algún casual mientras leías esta entrada, has pensado: “Si me los encontrara por la calle, les daría algo suelto”, no te preocupes, existe una solución: les puedes ingresar el dinero a través de su página web vía PayPal.
Moraleja: modernizarse o morir.






